... ... a letter for the stars: Violent Femmes pasan como un vendaval por el Wintercase

17 noviembre 2006

Violent Femmes pasan como un vendaval por el Wintercase


Los veteranos estadounidenses “Violent Femmes” cubrieron la primera etapa de su paso por el Wintercase como un vendaval y demostraron que, a pesar de sus más de dos décadas reinterpretando la tradición musical de la América profunda, siguen ocupando un lugar de excepción en el limbo del nuevo rock americano.
Banda de culto descubierta en los ochenta por los mismísimos “The Pretenders”, los abuelos del Folk-Punk, tal y como ellos se definen, derrocharon sobre el escenario todo el vigor y la energía que atesoran para obsequiar a sus excitados fans con un himno tras otro.
Su despliegue de optimismo y alegría pronto encontró la respuesta de un público absolutamente entregado que correspondió a su delirio instrumental coreando todas sus canciones.
El Folk-Pop punzante y pegadizo desplegado por el trío liderado por Gordon Gano convirtió la noche en una auténtica fiesta para sus seguidores, quienes disfrutaron de los solos de guitarra de Brian Ritchie y de la vitalidad del percusionista Guy Hoffman.

El paso de los escoceses “Arab Strap” supo a oportunidad perdida: la de poner el broche de oro a la trayectoria de diez años y seis álbumes de estudio de una banda que da sus últimos coletazos.
Afortunadamente, el dúo formado por Aidan Moffat y Malcom Middleton tendrá tres oportunidades para desquitarse de su fallido paso por Valencia. La primera de ellas llegará esta noche, en el Joy Eslava de Madrid, y las dos siguientes serán mañana, en Bilbao (Santana 27), y el domingo, en la Ciudad Condal (Razzmatazz).
Se presentaron sobre el escenario de la sala Cormorán de Valencia con algo de retraso sobre la hora prevista (21.15 horas) y, casi sin que lo advirtiéramos los allí presentes, su sonido comenzó a resonar, potente, en toda la sala.
Sin embargo, los escoceses no acabaron de encontrar su mejor sonido, lo que, unido a su actitud sobre el escenario, vívido reflejo de un proyecto que se antoja agotado, hicieron que la decepción se apoderara rápidamente del ánimo del público.
El ensimismamiento de la banda, con Moffat dando la espalda continuamente al público para entregarse al culto a la cebada (salió a un bote de cerveza cada dos temas) y la inexpresividad del resto de miembros de Arab Strap (Middleton daba la sensación de que aquello no iba con él), hicieron el resto.
Así, su repertorio plano de pop-rock al ralentí y su nulo interés por implicar a los asistentes provocó que el público, al igual que Moffat, pronto les diera la espalda y decidiera cultivar las relaciones sociales con sus semejantes, cubata de por medio.
Sin embargo, la cosa se arregló algo tras un receso de Moffat (o parada para echar la meadita de rigor previsible) que pareció sentarle bien, hasta el punto de que dirigió al público las primeras palabras de la noche.
En definitiva, noche triste para estos creadores de atmósferas envolventes y pornografía emocional que perdieron la oportunidad de demostrar, en una de sus últimas apariciones como “Arab Strap”, el porqué de su impecable carrera a lo largo de la última década.